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El secreto de los Turpin

Psicólogos en Gijón

Barrio de Perris, situado al sureste de Los Ángeles, California. Un modesto chalet, con una pequeña parcela, en el que vive el matrimonio formado por David y Louise Turpin con sus hijos. Hasta ahí, todo normal. Sin embargo, el domingo 14 de Enero el servicio de emergencias recibe una llamada de una joven de 17 años que dice estar secuestrada en su casa, en el barrio de Perris, junto con sus otros 12 hermanos. Los agentes del departamento del sheriff de Riverside se personaron, a los pocos minutos, en la vivienda familiar donde son recibidos por el matrimonio. Al iniciar una conversación con ellos, y a pesar de la oscuridad que había en la casa, los agentes se percataron de la presencia de otros 12 niños, algunos de ellos encadenados, cubiertos por una nube maloliente y en evidente estado de desnutrición. En un principio y teniendo en cuenta el aspecto físico de las personas encontradas, la policía intuía que eran menores de edad, sin embargo y tras varias comprobaciones, descubren que siete de ellos eran mayores de 18 años y se movían en una franja que oscila entre la mayoría de edad y los 29 años. Sin ir más lejos, la propia niña que alertó a la policía, presentaba un aspecto aniñado y demacrado, no superior a los 10 años, siendo su edad real de 17.

Los padres, la pareja formada por David Turpin y su esposa Louise, de 57 y 49 años respectivamente, han sido detenidos bajo cargos de tortura y con una fianza fijada en 9 millones de euros por cada uno de sus hijos. Por su parte, los servicios de protección infantil, han iniciado una investigación.

Ninguno de sus vecinos dio nunca la voz de alarma. No se oían llantos, ni ruidos extraños o fenómenos fuera de lo normal, a pesar de que no eran una familia al uso. Nunca salían a jugar al jardín, estaban muy pálidos y con su mirada parecían querer hacerse invisibles. En las redes sociales, el matrimonio tenía su propio perfil, en el que daban imagen de familia perfecta y pareja feliz.  Hasta los propios familiares se muestran conmocionados con la noticia ya que según ellos mismo declaran “siempre pensamos que estaban viviendo la vida perfecta, nos decía que iban a Disneyland o a Las Vegas”.

Los menores, recibían educación en casa, en la escuela creada por su propio padre y para la que el estado concedió permiso de apertura en el año 2014. De esta forma, alejaron a los hijos del entorno escolar normalizado, del control de profesores y de la posibilidad de crear una red de amigos. La educación que les impartían sus padres era muy estricta y profundamente religiosa, obligándoles a memorizar largos pasajes de la Biblia.

Esta noticia, abre muchos interrogantes, recordándonos además, a otras historias similares. ¿Qué lleva a unos padres a secuestrar a sus propios hijos? ¿Qué esconde la personalidad de este matrimonio? ¿Cómo se puede esconder esta situación durante tantos años? ¿Cómo se encuentran psicológicamente estos jóvenes? ¿Hasta qué punto la infancia y adolescencia traumática que han vivido, marcará su historia futura? ¿Con qué secuelas tendrán que convivir? El debate está servido.

Ni una menos.

Psicólogos en Gijón

En 1999, la ONU declaró el  25 de noviembre como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Sin embargo, Latinoamérica ya conmemoraba esta fecha desde hacía 37 años (1981), en honor a  Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, tres hermanas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo, del que eran opositoras. Con motivo de este hecho, y desde el año 1999, en el mes de Noviembre, el mundo entero sale a la calle a defender una causa considerada de todos.

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad cifra en 916 las mujeres asesinadas desde 2003 en España por los hombres con los que habían mantenido una relación de pareja. Las estadísticas reflejan además, que menos de la mitad de ellas habían denunciado antes al hombre que las estaban maltratando. En lo que llevamos de 2017, se cuentan 45 feminicidios, mientras que ocho niños han sido asesinados en este contexto de violencia de género sobre sus madres y otros 24 se han quedado huérfanos por los mismos delitos.

El pasado sábado, miles de lazos morados llenaron las calles de más de 50 ciudades españolas para mostrar su rechazo a la violencia de género y reivindicar que se garantice la protección de las mujeres además de pedir que se reconozca los hechos y a las víctimas.

“Juntas somos más fuertes”, “Si duele no es amor”, “Nos queremos vivas, libres y rebeldes”, “Ni una menos”, son algunos de los carteles y pancartas que se han podido ver en distintas  manifestaciones de todo el país. Concretamente en Madrid, la protesta terminó con un manifiesto que incluía una lista de peticiones,  entre otras, que los políticos “se comprometan realmente en la prevención y la erradicación de las violencias de género”.

Bajo el eslogan “No me pidas que denuncie, pídeme que no me maten”, se pone de relieve la urgente necesidad de incidir, desde la infancia temprana, sobre la educación por la igualdad. Precisamente, este ha sido uno de los asuntos rescatados por los grupos políticos que respaldaron el pasado septiembre un pacto de Estado para erradicar la violencia machista con más de 200 medidas.

Con motivo de este día centenares de medios de comunicación coparon sus portadas para dar voz a esta causa, sin embargo, las estadísticas nos siguen recordando que aún nos queda mucho trabajo por hacer, un gran camino que recorrer. El día 25 de noviembre, está grabado en nuestras mentes como un día de reivindicación, un día de lucha;  una lucha que quizás ya habían empezado  las hermanas Mirabal hace ahora 57 años.

Bullying ¿Cómo actuar?

Psicólogos en Gijón

Los niños y los jóvenes desarrollan y establecen una red compleja de relaciones en los entornos en los que interactúan; estos son el familiar, el social y el escolar. Estas relaciones son positivas si contribuyen a que crezcan como personas y se hagan cada vez más fuertes, pero cuando en ellas ocurren situaciones de violencia que llevan al aislamiento, a la soledad y al temor, las posibilidades de crecimiento cambian.

En los últimos años padres y profesores han dirigido su preocupación a la violencia escolar. Y es que existen diferentes maneras de intimidar o de agredir en el colegio. No sólo se trata de las peleas; también hay violencia cuando se crean rumores o comentarios que atentan contra la dignidad de alguien, cuando se excluye del grupo o se hacen gestos para apartar a una persona y eso la lleva a alejarse y no sentirse bien en el colegio; cuando los niños o jóvenes usan herramientas de Internet como, Facebook, Instagram u otros para publicar mensajes denigrantes, chismes etc.

Cada vez es más frecuente encontrarse  en las aulas casos de bulying. Normalmente este tipo de acoso se empieza a ver en los cursos de primaria, pero es ya en la etapa infantil cuando debe comenzar la prevención. La intervención por parte de los padres en un caso de acoso escolar es crucial, sin embargo se requiere de la participación de los profesionales de la educación para abordarlo.

¿Cómo podemos detectarlo?

Es habitual que las víctimas sufran tanto miedo o vergüenza que no se atrevan a contarlo en casa. Podemos observar ciertas pautas que pueden ser las señales de que algo no marcha bien:

  • No quiere ir al colegio y finge enfermedades o malestar para evitar ir a clase.
  • Siempre sale el último del colegio y espera para hacerlo solo. Ha cambiado sus rutas habituales de casa a la escuela y viceversa.
  • Se le nota triste, no habla mucho y tiene cambios de humor. Puede mostrar ira o rabia de forma repentina.
  • Tiene pesadillas, pérdida de apetito o náuseas y está nervioso constantemente.
  • Su rendimiento académico ha disminuido considerablemente sin ninguna razón aparente.

¿Cómo podemos enfrentarlo?

En el caso de que los padres sospechen que su hijo es una víctima de bullying es sumamente importante establecer un canal de comunicación y de confianza para que el niño se sienta cómodo al hablar, sin olvidarse de mantener la calma y demostrar determinación y positivismo. Hay que ponerse en contacto con el profesor del colegio y con la dirección para alertar al centro de lo que ocurre y pedir su cooperación para solucionarlo. En muchos de los casos es necesaria la intervención de un psicólogo que participe activamente en el proceso.

¿Estás sufriendo maltrato verbal?

Nuestro grupo de psicólogos en Gijón os invita en esta ocasión a que os plantéis una serie de preguntas que os ayudarán a descubrir más sobre vuestra relación de pareja. Si la contestación a éstas es mayoritariamente positiva seguramente estás manteniendo una relación con una persona verbalmente abusiva.

  • ¿Piensas que estar enamorada/o justifica el soportar sus terribles insultos?
  • ¿Tienes miedo de exponer tus comentarios delante de tu pareja?
  • ¿Disculpas sus malos modos, sus humillaciones y sus silencios?
  • ¿Crees que tu pareja puede cambiar si modificas tus comportamientos?
  • ¿Piensas que eres lo que dicen sus insultos?

Si has llegado a odiarte, a pensar que tu pareja tiene razón y a sentirte emocionalmente derrotada/o, seguramente tu pareja sea verbalmente abusiva y estés siendo víctima del maltrato. Tu autoestima, tu felicidad y tu identidad personal corren peligro.
Os aconsejamos en este caso, ser honestos con vuestra situación y buscar ayuda.
Nuestro centro psicológico en Gijòn os ofrece diferentes recursos para ayudaros.
Desde la absoluta discreción y profesionalidad podemos trabajar con vosotros para liberaros emocionalmente de esa situación y reparar el daño que os están causando.

Os ayudamos desde aquí a reflexionar compartiendo estas preguntas que el doctor John D. Moore, Psicólogo, profesor de psicología y ciencias de la salud en la American Public University plantea a sus pacientes para conocer su estado emocional.

¿Cómo puedes saber si estás sufriendo el síndrome del abuso verbal?
Considera las doce características siguientes y compáralas con tu situación.
1. Debido al constante abuso verbal de tu pareja hacia ti, tienes una autoestima muy baja y te criticas a ti mismo cada vez más.
2. Debido a que has unido tu felicidad a tu pareja y tienes miedo a que te deje si no te comportas como desea.
3. A menudo, las palabras despectivas que te dirige van acompañadas de otras conductas abusivas, como la negligencia emocional, humillación o actos violentos. Esto a menudo te hace sentir soledad y aislamiento.
4. Revisas tus palabras y acciones, temiendo la posibilidad de abuso presente o futuro.
5. Debido a que repetidas veces te ha menospreciado con palabras comienzas a pensar que tal vez sea cierto.
6. Debido a que se enfada cada vez que pasas tiempo con amistades o familiares, te has aislado y alejado emocionalmente de personas que una vez fueron importantes para ti.
7. En un intento de manejar el sufrimiento que padeces, puedes recurrir a la comida, el alcohol, las drogas u otras sustancias para aliviar el dolor.
8. Sintiendo que estás en un constante estado de estrés, puedes tener dolores de espalda inexplicables. Puedes padecer también trastornos gastrointestinales, incluyendo el reflujo gástrico, estreñimiento, diarrea o malestar general en el estómago.
9. Has perdido interés en cosas que una vez fueron importantes en tu vida.
10. Intentas convertirte en su consejera o terapeuta.
11. Debido a que no eres capaz de controlar sus conductas, intentas controlar a otros, lo que da lugar a respuestas airadas.
12. Generalmente te sientes físicamente exhausta/o, y a veces encuentras difícil llevar a cabo tus actividades diarias.

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