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Apuestas deportivas, un problema entre nuestros jóvenes.

Se han convertido en la segunda causa de tratamiento por adicción al juego en España. La práctica de apuestas deportivas online está plenamente consolidada en nuestro país. El número de jugadores que operan a través de la red se ha duplicado en el último año, y con ello, los casos de dependencia a esta nueva forma de juegos de azar.

En 2016, en España, el 5,1% de la población adulta (el equivalente a 1,8 millones de personas) probó suerte con este tipo de apuestas, frente al 3,8% registrado en 2015. Los jugadores son en su mayoría hombres (el 9,1% respecto al 1,1% de mujeres), jóvenes (más de la mitad tiene menos de 35 años), muchos de ellos universitarios, y de todos los grupos sociales. Cada uno se gasta de media 243 euros anuales en una industria que sólo en el 2016 destinó 98 millones a fines publicitarios y de promoción.

Todos los que entran y prueban, están expuestos al riesgo de engancharse al juego online. Creen haber encontrado una forma fácil de ganar dinero mientras ven jugar a su equipo. Empiezan apostando pequeñas cantidades y terminan perdiendo el control. Jugar es anónimo y existen un sinfín de modalidades a las que apostar: futbol, baloncesto, tenis…incluso deportes que desconocen. El acceso es sencillo y las tentaciones continúas. Los anuncios asaltan las pantallas de los usuarios a cada clic, la publicidad bombardea constantemente, en cualquier página de internet, en redes sociales, en las retrasmisiones de partidos e incluso en los carteles publicitarios de los campos de futbol, hasta los propios deportistas son imagen de muchas de las casas de apuestas.

¿Por qué enganchan los juegos online?

La razón principal de su poder es que reúnen una serie de características que le dan un potencial adictivo mucho más rápido e intenso que cualquier otra modalidad de juego presencial.

– Te permite jugar en solitario.
– La brevedad del tiempo transcurrido entre la apuesta y el resultado que actúa como refuerzo inmediato.
– La posibilidad de jugar una apuesta de baja cuantía.
– La facilidad que supone hacerlo a través de cualquier dispositivo y con disponibilidad las 24 horas.
– Proporciona privacidad. Tú sólo, frente al ordenador, o con la discreción que ofrecen las aplicaciones descargadas en el móvil, sin la preocupación de qué pensarán las personas que están alrededor.

Aunque no se puede ni mucho menos afirmar que todos aquellos que se inician en las apuestas deportivas acaban convirtiéndose en ludópatas, lo cierto es que según los expertos, el 2,5% de los que empiezan a jugar terminan desarrollando una adicción. Hay ciertos factores que predisponen a una persona a desarrollar una conducta adictiva, entre ellas, aquellas con marcado carácter impulsivo, a las que les gustan las sensaciones fuertes o que en líneas generales tienen tendencia a probar nuevas experiencias. Así mismo, son más propensas a desarrollar este trastorno quienes tienen un exceso de tiempo libre o presentan cierto vacío emocional.

Las pequeñas cantidades de dinero que apuestan al principio, van acompañadas de una falsa sensación de seguridad “puedo dejar el juego cuando quiera”. Cada apuesta ganada supone un subidón emocional. Más del 40% de los usuarios que se inician en las apuestas deportivas, limitan la cantidad de dinero que pueden apostar, como una forma de ponerse restricciones y utilizar factores externos que ejerzan de control. Sin embargo, más de la mitad de ellos y en cuestión de pocos meses, terminan por no respetarla, gastando así cantidades más altas de las inicialmente establecidas. Sin apenas darse cuenta, se meten en un círculo vicioso. En cada apuesta se juegan más dinero y las pérdidas son cada vez mayores. Viven pendientes del teléfono móvil, esperando los resultados. Su humor cambia constantemente, convirtiéndose en unos dependientes emocionales de sus propias apuestas. Se vuelven retraídos, aislándose en una habitación durante largos periodos de tiempo. El rendimiento académico o laboral, disminuye considerablemente. Se inician con cantidades insignificantes y terminan gastando el sueldo, las pagas en caso de tenerlas e incluso acaban cogiendo dinero de los familiares con los que viven. Entran en una espiral de mentiras para cubrir sus propias actuaciones, evitar las discusiones en casa, o negar el problema que tienen.

¿Afición o adicción?

Podemos definir como afición, la práctica de juegos de azar como forma de entretenimiento y diversión, en la que el jugador participa de forma moderada y puntual, disfrutando la experiencia del juego sin asumir grandes riesgos. Esta es la práctica habitual de la población general que no genera problemas personales.

Por otro lado, El DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición), recoge el juego patológico como un trastorno que figura entre las adicciones de tipo comportamental y consiste principalmente en la pérdida de control en relación al juego, experiencia subjetiva de malestar y dependencia psicológica que se manifiesta a través de:

– Craving: deseo, ansia o pulsión irresistible a apostar.
– Modificación del estado de ánimo: sensación creciente de tensión antes de apostar.
– Placer, alivio o incluso euforia mientras se mantiene la conducta de juego.
– Agitación o irritabilidad si no es posible satisfacer la conducta de juego.
– Pérdida de control e impotencia.

 

¿Por qué resulta difícil dejar de jugar?

Inicialmente, no quieren darse cuenta de que empiezan a tener un problema. Les gusta, les da algo de dinero y obtienen alguna recompensa. Se justifican y se engañan lanzándose mensajes como “es sólo para entretenerme”, “lo tengo controlado”, “es una cantidad pequeña de dinero”. Ya están dentro de una espiral y apenas se han dado cuenta. Confunden un pasatiempo con un problema adictivo. Hacen de ello un hábito, una costumbre. Se mienten a sí mismos y niegan el problema afirmando que no lo dejan porque no quieren dejarlo. Miran para otro lado negando la realidad que tienen delante.

Antes de plantearte si realmente tienes un problema y necesitas ayuda profesional, vale la pena pararte a reflexionar. ¿Crees que tienes o has tenido alguna vez problemas con el juego?, ¿Te has sentido alguna vez culpable por jugar o por lo que ocurre cuando juegas?, ¿Has intentado alguna vez dejar de jugar y no has sido capaz de ello?

Aunque la adicción al juego es un trastorno psicológico del que parece muy difícil salir, el 80% de los pacientes consiguen dejarlo. Paradójicamente y aunque la mayoría de las veces no nos demos cuenta, suelen ser los grandes problemas los que tienen solución. En todo este proceso, muchos no piden ayuda hasta que realmente se dejan caer, caer hasta el fondo de ellos mismos. Hasta el final. Sólo cuando han tocado el suelo, empiezan a nadar hacia arriba, tratando de encontrar una salida. El tratamiento para desenganchar a las personas afectadas es largo, entre nueve meses y un año y en él, el paciente pasa por todas las fases propias de una adicción, incluyendo la recaída entre ellas. Se trata de un proceso terapéutico lento y costoso, con continuos avances y retrocesos, que constantemente recuerda que en muchas ocasiones hay que pagar peajes para llegar a los sitios. Es necesario tener claro que en el camino hacia la desintoxicación, al igual que en el de la vida, constantemente hay cosas acabando y empezando, pero sobre todo, es imprescindible tener siempre presente que hay ciertos principios que valen el precio de un final.

Afrontar la Navidad con una silla vacía

Psicólogos en Gijón.

El fallecimiento de un familiar o de un ser querido genera siempre un proceso traumático, que puede ser especialmente complicado en fechas señaladas, como las próximas fiestas navideñas.

La esencia de la Navidad se encuentra en la vida familiar, en el compartir de forma gestual el afecto que nos profesamos, y el gozo de poder estar juntos. Comemos los platos tradicionales, nos hacemos regalos, y organizamos actividades con los pequeños. Pero para aquellos en duelo todos estos momentos despiertan sentimientos de aflicción por la ausencia de la persona fallecida. Más que en ningún otro momento del año, la Navidad es una contradicción: él o ella no están, entonces ¿qué sentido tiene la celebración de estos días?

Desde la experiencia, en el Centro Psicológico Patricia Prendes de Gijón, sabemos que una de las formas más comunes de abordar este conflicto es tratar de suprimir las Navidades. Así, muchas personas desean meterse en la cama, dormirse y despertar en enero, intentando borrar estas fiestas del calendario. También hay otras que deciden hacer algo muy distinto, organizar un viaje a un lugar lejano, rodeados de desconocidos,  donde puedan hacer cosas totalmente diferentes a las habituales. Ambas alternativas proporcionan un alivio inmediato, pero llevan a postergar la recuperación, porque en algún momento tendremos que afrontar una primera Navidad sin ese ser querido y habrá un dolor acumulado.

Otra actitud que adoptan habitualmente las personas en duelo es la de “hacer un esfuerzo” para que el resto de la familia no sufra y todos puedan “sobrellevar” la Navidad.  Tratar de disimular, haciéndose los fuertes, aparentando una normalidad.  Esta máscara obliga a realizar un esfuerzo muy importante, que puede desembocar en la experimentación de mucha tensión y que se traducirá en agotamiento, irritación y ansiedad.

Sabemos que nada volverá a ser como antes pero tú y tu familia podéis empezar a afrontar la vida de una manera distinta. Podéis mantener lo que os ayude en este proceso, eliminar lo que os hace más daño y crear nuevas formas de vivir estas fiestas. ¿Cómo se consigue esto? Te damos unas sugerencias fruto de nuestro trabajos con familias que como tú, han perdido a un ser querido.

  • Haz una reunión familiar antes de que lleguen las fiestas. Sugerimos que participen tanto mayores, como adolescentes y niños. En este encuentro todos deben poder expresar qué sienten, qué necesitan, hablar de sus emociones y de sus deseos. Evidentemente no se podrá hacer todo lo que nos gustaría, habrá cosas que quedarán fuera de nuestro alcance porque aún no estaremos preparados.  Se trata de darnos el tiempo necesario, crear un espacio y unas condiciones que permitan a todos los miembros de la familia afrontar la pérdida de forma conjunta, sin negarla y expresando los sentimientos.
  • Buscar una manera simbólica de recordar a la persona fallecida a lo largo de las fiestas. Se puede utilizar un espacio concreto de la casa en el que colocar alguna fotografía del familiar, recuerdos o una vela. De esta forma se marca claramente un tiempo y un lugar donde poder vivir el dolor y al facilitar la expresión de los sentimientos, esto descargará tensión y nos permitirá disfrutar de otros momentos en familia.
  • Hablad de las cosas que haréis con los niños. Tenedlos en cuenta. Incorporar a los pequeños en todos los rituales de recuerdo. No podéis pasar las fiestas haciendo que nada ha sucedido, que la persona ausente no ha existido nunca o está de viaje.

A los seres humanos nos da miedo hablar de todo lo que es incómodo y nos provoca sufrimiento. Hoy sabemos que no expresar el dolor, lo que llamamos conductas de evitación en el duelo, acarrean consecuencias graves de salud física y mental. Están descritos problemas psicosomáticos, insomnio, trastorno de ansiedad y depresión, problemas de salud, mayor incidencia de cáncer y enfermedades coronarias.

Aunque resulte difícil, desde el Centro Psicológico Patricia Prendes de Gijón, recomendamos dentro de lo posible seguir estas pautas para que, a pesar de todo, podamos disfrutar de lo que tenemos sin olvidarnos de lo que nos falta dándonos a nosotros mismos y a los nuestros la posibilidad de reconstruir una nueva y feliz Navidad.

Volver a empezar: Síndrome del nido vacío

Psicólogos en Gijón.

Carolina estaba triste y, a la vez, contenta. Su hijo pequeño, Pablo, se había ido a vivir con su novia. Tenía 28 años y, aunque todavía no se dedicaba a lo que había estudiado, había conseguido trabajo en una tienda de ropa. Su novia, es monitora en un gimnasio. Con las dificultades que tienen los jóvenes para emanciparse, Carolina se alegraba por él. Pero ahora la casa estaba en silencio. Había tranquilidad, quizás demasiada. Carolina echaba de menos el sonido de la música, hacer la comida para alguien e incluso encontrar el baño desordenado.

Unos días antes de que se fuera, su marido y ella organizaron una fiesta de despedida a Pablo para desearle suerte en su nueva vida. La fiesta de despedida era una forma de mostrar a su hijo la confianza que tenía en él y  darle la oportunidad de irse de la casa familiar con alegría y sin culpa. Al terminar la fiesta y después de recoger, Carolina llora desesperadamente en la soledad de su habitación ante la simple idea de imaginarse como será mañana la vida sin él en casa.

Este texto refleja una situación por la que pasan una inmensa mayoría de las parejas. La salida de los hijos del hogar familiar, y con ella, la vuelta a reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestras parejas, y con lo que éramos. En muchas de estas ocasiones, los padres, y en general las madres, se enfrentan a un conjunto de sentimientos negativos (tristeza, vacío, soledad, melancolía…) conocido como síndrome del “nido vacío”. Estas sensaciones son descritos por una gran parte de personas que acuden a nuestro Centro Patricia Prendes de Gijón para recibir apoyo psicológico que les ayude a afrontar esta nueva etapa. Con independencia de que cada proceso es individual y cada circunstancia única, estas son algunas claves que pueden ayudar a afrontarlo:

  • Normaliza tus emociones. Obtener información acerca del síndrome te ayudará a entenderlo mejor, evitando asustarte por las sensaciones que experimentes logrando así no psicopatologizar un hecho que, en un primer momento –echar de menos al ausente–, se considera absolutamente normal.
  • Tu rol de madre o padre continúa, con independencia de que tus hijos vivan o no en casa, por lo que, junto a ellos, busca otra manera de satisfacerlo que beneficie a ambas partes (por ejemplo colaborando con las necesidades que puedan tener en su nueva vida independiente, etcétera).
  • Busca nuevos roles o actividades en tu vida dedicando tiempo a eso que tanto te hubiera gustado hacer y has tenido que dejar de lado por el cuidado de la familia.
  • Visita a tus hijos con frecuencia y que ellos también te visiten a ti. Es bueno establecer momentos en los que la familia se reúna de forma periódica en el hogar. La frecuencia puede variar en función de las necesidades y costumbres, y de la distancia entre los domicilios. Recuerda que no es tan importante la cantidad como la calidad y el deseo de mantener estos encuentros.
  • Disfruta de tu relación de pareja si aún contáis con teneros el uno al otro, disfrutad de estos nuevos momentos de intimidad (podéis viajar, salir con otras personas de vuestra edad con las que compartáis aficiones, apuntaros a actividades en común, etcétera).
  • Mantén el contacto con tus hijos tanto como necesites, pero respetando también su independencia e intimidad.

La separación de los hijos será un acontecimiento feliz si se acepta el derecho que tienen a su libertad y la necesidad que nosotros tenemos de la nuestra. Los hijos serán libres si no dependen demasiado de nuestra opinión para decidir sobre sus opciones vitales; si sus creencias no son idénticas a las nuestras; si sus aspiraciones no reflejan exactamente lo que queríamos que fueran. Si sucede todo esto, podemos estar contentos porque entonces son seres humanos autónomos que piensan por su cuenta, que es lo que persigue una buena educación.

El por qué de la depresión postparto

Psicólogos en Gijón.

En los últimos tiempos, muchos psicólogos en Gijón constatamos un aumento en los requerimientos de atención psicológica a embarazadas o madres de recién nacidos. Y es que tanto la gestación, como la crianza durante los primeros meses son períodos muy delicados y de gran vulnerabilidad emocional para las mujeres, que pueden justificar una asistencia psicológica específica para paliar e incluso prevenir muchos de los problemas mentales o emocionales asociados al embarazo como la ansiedad o la depresión postparto.

Los efectos psicológicos del embarazo son muchos y muy variados. Los cambios a nivel metabólico, hormonal e inmunológico, inciden también en el modo de afrontar la gestación por parte de las mujeres y se combinan a menudo con la ansiedad generada por la anticipación consciente o inconsciente del momento del parto, sobre el que gravitan los temores y las incertidumbres que inevitablemente acompañan a un momento vital tan importante. Desde nuestra experiencia en el Gabinete psicológico Patricia Prendes en Gijón, con una trayectoria profesional asentada sobre la especialización en Neuropsicología Clínica y Psicología Clínica Infanto-juvenil, trataremos de analizar los problemas psicológicos del embarazo y las posibles causas y modos de prevención de la depresión postparto.

La depresión postparto, puede, en ocasiones ser el fruto de una gestación problemática o inestable a nivel emocional, y en consecuencia, evitando la ansiedad durante el embarazo disminuirán las posibilidades de sufrir una depresión postparto.

De acuerdo con una investigación de carácter multidisciplinar  llevada a cabo por la Univesidad Rey Juan Carlos en la que han intervenido psicólogos clínicos y matronas del Hospital Universitario de Fuenlabrada, la ansiedad padecida durante el embarazo, podría tener incidencia en el postparto inmediato y durante el puerperio.

Los investigadores, han analizado determinadas variables psicológicas relacionadas con la personalidad de las 285 gestantes voluntarias cuyas sensaciones durante el embarazo fueron sometidas a estudio desde el primer trimestre hasta los tres meses posteriores al parto. El seguimiento ser realizaba  mediante diversos cuestionarios en los que se les preguntaba acerca de sus preocupaciones, expectativas creadas sobre el parto o la posibilidad de padecer una depresión posterior al mismo, partiendo de una evaluación psicológica inicial para determinar sus diferentes perfiles.

Las embarazadas que presentaban mayor tendencia a preocuparse en exceso por las posibles consecuencias negativas del parto o los hipotéticos problemas del recién nacido, obtenían mayores puntuaciones en los indicadores asociados a neurosis o inestabilidad emocional. Y como resultado más revelador: estas mismas mujeres veían por lo general agravados esos sentimientos con el avance de la gestación y en los meses posteriores al parto, lo que parece establecer un vínculo entre la ansiedad padecida durante el embarazo y el desarrollo de una posible depresión posterior al parto.

Las conclusiones de esta investigación, son que la atención psicológica a la embarazada resulta primordial, tanto para mitigar los posibles padecimientos psicológicos durante la gestación, como problemas ulteriores tan graves como la depresión. Dicha atención, debería centrarse en atender tanto a los factores cognitivos como en plantear estrategias adecuadas de regulación emocional para enfrentarse a la ansiedad y combatir los miedos más o menos fundados, asociados a una etapa tan trascendental de la vida.

tratamiento de la depresión. Psicólogos en Gijón
¿Salir de la depresión? Sí, se puede

Psicólogos en Gijón.

Entre los padecimientos psicológicos, y afecciones de muy diversa índole que en el día a día pasan por mi consulta de Gijón como psicóloga, no deja de llamarme la atención la presencia de la depresión en sus muy variadas formas como uno de los problemas más recurrentes y habituales.

Es conocido que según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es una de las tres causas principales de discapacidad en todo el mundo, con una incidencia mucho más documentada en los paises desarrollados y en pacientes de género femenino.

Sin embargo, desde mi experiencia profesional como psicóloga en Gijón, constato que son cada día más los hombres que acuden a mi consulta refiriendo problemas relacionados con la depresión, de ahí que muchos profesionales de la psicología cuestionen estas estadísticas, pues el hecho de que no estén debidamente documentados los casos de depresión en países en vías de desarrollo o que existan menos casos reconocidos de depresión en hombres, no significa que éstos no existan o que existan menos.

En todo caso, más allá de los condicionantes sociológicos que podrían explicar la reticencia de los hombres a manifestar y expresar tanto en su vida cotidiana como en una visita al psicólogo los síntomas como la tristeza o el decaimiento que podrían identificarse como un reconocimiento de su propia debilidad, algo socialmente aún poco aceptable en determinados sectores, son las causas de la depresión las que inevitablemente ponen a hombres y mujeres ante un mismo rasero difícil de eludir.

Y es ya en  el Informe del Ministerio de Sanidad sobre la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2009-2013,  se indicaba que el crecimiento casi exponencial de los casos de depresión diagnosticados en España podría ser imputable, entre otros factores al aumento de la edad media de la población, el incremento de los niveles de estrés y a la incidencia del consumo de fármacos y sustancias tóxicas cada vez más extendida en diversos sectores de la población. Causas todas ellas, que afectan tanto a la población masculina como femenina.

En el Centro Psicológico Patricia Prendes, realizamos el diagnóstico y tratamiento de la depresión tanto desde sus estadios iniciales como en fases avanzadas. Hay que tener en cuenta que entre los síntomas de la depresión, además de la tristeza y la apatía, pueden aparecer la fatiga, la irritabilidad o susceptibilidad exacerbada, bajos niveles de eficiencia laboral, y desinterés por actividades cotidianas que antes generaban satisfacción o bienestar.

A partir de un diagnóstico preciso y de un adecuado análisis de los desencadenantes de la depresión en el caso de las depresiones reactivas, es cuando podemos realizar un tratamiento adecuado de la mismas. El primer paso, como siempre, será acudir a la consulta del psicólogo. Como muchos otros psicólogos en Gijón, coincido en que resulta fundamental superar la sensación que tienen las personas aquejadas de depresión, de que nunca podrán salir de su estado,  para avanzar hacia su curación.

Entre las distintas herramientas indicadas para ello, la psicoterapia puede ayudarnos a entender y a hacer frente a relaciones personales o situaciones complicadas que pueden estar en la raíz de una depresión o contribuyendo a agravarla. En algunos casos puede también resultar muy útil las estrategias de trabajo psicoroporal que contribuyen a localizar y desbloquear tensiones que pueden enmascarar depresiones, que en la mayoría de las ocasiones resultan tratables con muy buenos pronósticos.

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