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SUPERAR RUPTURA AMOROSA
PAUTAS PARA SUPERAR UNA RUPTURA

PAUTAS PARA SUPERAR RUPTURA AMOROSA

Las rupturas amorosas son experiencias por las que seguramente pasamos o hemos pasado todas las personas. Se trata así mismo de experiencias que pueden provocar mucho malestar, al menos para alguna de las partes involucradas. ¿Cómo podemos superar dicho malestar? Aunque es una pregunta compleja, ya que en gran medida depende de los recursos emocionales de cada persona, y de la historia de cada pareja, en este artículo veremos algunas estrategias útiles para manejar y SUPERAR RUPTURA AMOROSA.

¿Por qué son difíciles las rupturas amorosas?

SUPERAR RUPTURA AMOROSA – Es normal que cuando llega el momento de cerrar algún ciclo, por ejemplo, cuando nos tenemos que despedir de algo o alguien, nos lleguen muchas sensaciones poco agradables. Tristeza, angustia, miedo, ansiedad, enojo son algunas de las más comunes. Estas últimas se presentan sobre todo cuando el ciclo ha sido cerrado por parte de alguien más, es decir, cuando nos ha tocado aceptar una decisión que no del todo compartimos. A pesar de que, como hemos dicho, se trata de una experiencia bastante común, lo que es también común es no saber cómo afrontarla. Esto es normal, porque estamos normalmente acostumbrados a evitar las sensaciones negativas y las circunstancias que nos provocan malestar. No obstante, creer que podemos evitarlas por completo tiene como consecuencia que difícilmente aprendemos a tolerar dichas circunstancias y las emociones que las acompañan. Si además tomamos en cuenta que estamos frecuentemente socializados bajo la lógica del amor romántico, donde prevalece la idea de que el amor es sufrimiento; el proceso de pasar por una ruptura se complica. Así mismo, y en tanto que ruptura, este es un proceso que implica una experiencia de duelo, en donde frecuentemente pasamos por de la etapa de negar el cierre, a la de enojarnos y buscar culpables, para finalmente a aceptarlo. Pero, ¿cómo podemos pasar más fácilmente de la negación a la aceptación?
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8 claves para manejar y superar una ruptura amorosa

Afortunadamente hay varias cosas que podemos hacer, aun cuando el momento difícil ya está ocurriendo. Algunas de estas cosas pueden acomodarse a unas personas, y no a otras. Es decir, no funcionan igual para todos; se trata de probarlas y encontrar comodidad de acuerdo con nuestros propios procesos. Dicho esto, a continuación explicamos 7 claves que pueden ser útiles para manejar y superar una ruptura amorosa.

1. Busca tu red de apoyo

Tanto en el caso de una ruptura amorosa como en cualquier proceso de duelo, es muy importante tener una red de apoyo, es decir, personas que acompañen y escuchen nuestros momentos difíciles y nos ayuden a compensar la sensación de pérdida o de soledad. Pueden ser familiares o amigos y generalmente se trata de personas que también han acompañado el proceso de enamoramiento, aunque no necesariamente. Suele pasar que cuando nos enganchamos en el amor romántico tomamos distancia con nuestras redes de apoyo, con lo cual es a veces complicado regresar a buscarlas una vez terminada la relación. Es complicado porque implica entre otras cosas asumir nuestra vulnerabilidad y también aceptar si nos hemos equivocado. No obstante, el regreso a la familia y los amigos puede ser un paso importante para pasar por el proceso de duelo más fácilmente.

2. Realiza cambios significativos

También es común que cuando estamos en una relación de pareja acumulemos objetos, regalos, fotos, recuerdos, entre una serie de elementos materiales que simbolizan la relación y el vínculo afectivo. En tanto que se trata de objetos que significan cosas importantes para nosotros, se trata también de cosas que nos pueden alargar el proceso de negación y de enojo, y por lo mismo nos complican llegar al proceso de aceptación. Es importante entonces tomar un tiempo de distancia con esos objetos. Esta distancia puede traducirse en deshacernos de ellas, pero también puede traducirse en cambiaras de lugar o guardarlas por un momento. Hay que tomar en cuenta que deshacerse de ellas provocará sensaciones desagradables, por lo que puede ser mejor realizar esto poco a poco. Es decir, deshacernos de una cosa a la vez, o empezar por moverlas de lugar, luego guardarlas y finalmente tirarlas; o no, según cómo nos sintamos en nuestro proceso.
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3. Crea nuevos hábitos

Relacionado con lo anterior, es común que al estar en una relación de pareja creemos nuevos pasatiempos, nuevos gustos e incluso nuevos intereses. Desprenderse de todo eso es difícil porque se trata de actividades que interiorizamos y que ponemos en práctica cotidianamente. El desprendimiento implica entonces realizar cambios fuertes, que definitivamente no pueden ocurrir de una día para otro. Es importante no dejar de mantenernos activos y de buscar cosas nuevas que hacer, aún cuando el ciclo de pareja ya haya terminado.

4. Recuperar viejos pasatiempos

No necesariamente tenemos que crear hábitos nuevos. Funciona también el recuperar los hábitos que teníamos antes de estar en la relación de pareja. Si funciona o no depende en gran medida de cuánto tiempo ha durado la relación, y de qué tanto hemos cambiado en el transcurso de ésta. No obstante, puede ser un buen ejercicio el pensar en retrospectiva y tratar de recordar las actividades que disfrutamos antes de iniciar la relación, así como intentar acercarnos a esas actividades. Es decir, explorar un poco y ver qué podemos volver a disfrutar y qué no.

5. Respeta las decisiones

Mientras estamos en el proceso de negación y en transición hacia la aceptación es común que intentemos hacer lo que sea necesario para “recuperar” la relación. Suele pasar esto especialmente si no hemos sido nosotros los que hemos tomado la decisión. Así pues, es frecuente que nos empeñemos en hacer por posible para que la otra persona “se enamore de nuevo”, o en otras palabras, caemos fácilmente en la lógica de “luchar por amor”. Aquí es importante no confundir “recuperar” o “enamorar” con “acosar”. Y tampoco confundir “amor” con “posesión”, “presión” u “obligación”. Aunque el proceso de duele puede ser muy difícil de aceptar, es importante respetar los cierres y las decisiones que se han tomado.

6. Practicar la tolerancia a la frustración

Hay que asumir que las relaciones y los vínculos afectivos conllevan el riesgo de sentir malestar. No podemos culpar a otros de ese malestar, es común que mientras estamos en el proceso de aceptar el fin del ciclo busquemos la responsabilidad en la otra persona, tanto de haber terminado como de hacernos sufrir o de aliviar ese sufrimiento. Para poder llegar a la aceptación hay que tomar responsabilidad sobre nuestro propio malestar e intentar buscar alternativas y herramientas más allá de la persona con la que hemos compartido una relación.

7. Escribe cómo te sientes

Algo más específico que puede funcionar a algunas personas para cerrar su proceso es despedirse escribiendo una texto a quien han tenido que dejar. Dado que muchas veces es difícil decir lo que sentimos, pero no porque sea difícil dejamos de sentirlo, una medida posible para desprendernos es escribirlo. Esto puede ser en formato de una carta de despedida, que puede ser o no entregada a la otra persona, o puede ser simplemente un texto que nos permita expresar emociones que a veces no reconocemos si sólo las pensamos o si sólo intentamos hablarlas.

8. Toma tu tiempo

Es importante recordar que procesar una pérdida o fin de ciclo requiere un tiempo. Por la misma razón no es necesario presionarnos a superar estos cambios de un dia para otro. Algunas personas pueden tomar un día y otras pueden tomar muchos más. Muchas veces ese proceso se alarga y se vuelve más tormentoso cuando tenemos la idea de que ya hemos pasado varios días y seguimos en la misma situación. Esto no significa que no tomemos responsabilidad sobre nosotros mismos, pero sí quiere decir que cuando hemos vivido una experiencia tan significativa, es normal que nos tome un tiempo también significativo el aprender a ver esa experiencia de una manera distinta.

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PSICÓLOGOS GIJÓN INFIDELIDAD
Los once motivos que nos conducen a la infidelidad

Pese a que la diferencia entre estudios es importante, la mayoría coincide en apuntar que entre el 40 y el 50% de los adultos ha sido infiel alguna vez en su vida. La cifra varía según los países. En España la última encuesta del CIS, de 2008, apuntaba a que el 20% de los españoles, hombres y mujeres, habían tenido alguna relación sexual con alguien que no era su pareja, pero los sociólogos insisten en que la cifra debe ser a la fuerza mucho mayor, y podría estar aumentando.

[La infidelidad en hombres y mujeres: cuáles son las diferencias reales]

Las nuevas tecnologías están acelerando la aparición de prácticas que no sabemos cómo calificarAunque Internet no hace que la inclinación que nos lleva a ser infieles aumente, sí es cierto que facilita su práctica. En los últimos años, de hecho, han proliferado los portales que ofrecen explícitamente servicios para tener relaciones extra-matrimoniales. Y están teniendo éxito. Además, las nuevas tecnologías están acelerando la aparición de prácticas hasta ahora desconocidas que no sabemos como calificar. ¿Se considera una infidelidad tener un encuentro de tono sexual a través de una webcam? ¿El consumo masivo de pornografía? ¿Flirtear con otra persona por chat?

¿Qué es exactamente ser infiel?

La definición de infidelidad no ha cambiado en absoluto con la llegada de Internet. Ser infiel, es simplemente, romper la confianza de la pareja cuando se mantienen secretos alejados de la intimidad conyugal. En definitiva, somos infieles a nuestra pareja cuando le mentimos de manera consciente y a sabiendas de que nuestro comportamiento no es el correcto.

Es conveniente hablar con la pareja sobre qué toleramos en nuestra relación y qué no Esteban Cañamares, psicólogo y sexólogo experto en relaciones de pareja, es claro al respecto: “Qué practicas son consideradas como una infidelidad y cuáles no, es algo que decide cada pareja, a través de unas normas, explícitas o implícitas, aceptadas al respecto”. El problema es que, muchas veces, estas “normas” no quedan claras y, en cualquier caso, Internet puede dar lugar a muchos malentendidos. “Es una pena”, explica Cañamares, “que muchas parejas no hablen abiertamente de esto, pues es conveniente saber hasta dónde puede llegar cada uno”.

La infidelidad, igual en hombres y mujeres

Al margen de las herramientas utilizadas para ser infiel, las razones por las que engañamos a nuestra pareja siguen siendo las mismas de siempre. “Lo que nos lleva a ser infiel”, explica Cañamares, “es siempre nuestro impulso natural al sexo”. En este sentido el psicólogo recuerda que el ser humano tiene “una programación contradictoria”, por un lado quiere una pareja estable para formar una familia, pero por otro quiere satisfacer todos sus deseos sexuales, que muchas veces incluyen a más de un sujeto.

No puede haber muchos hombres infieles si no hay mujeres para serloLo que sí parece claro, por mucho que haya ideas preconcebidas que insistan en lo contrario, es que los motivos que llevan al hombre a ser infiel son los mismos que los de las mujeres. Cañamares tiene una idea clara al respecto: “No puede haber muchos hombres infieles si no hay mujeres para serlo”.

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Young couple embracing and each of them text messaging on their own smart phone.

Los motivos para ser infiel parten de nuestros impulsos, pero son variados. Aunque cada caso tiene componentes específicos, en las consultas se repiten una y otra vez las mismas razones. Robert Weiss, uno de los más reputados psicoterapeutas estadounidense especialista en relaciones de pareja, ha elaborado, para la publicación Psych Central, una lista de los motivos psicológicos subyacentes en los casos de infidelidad que ha tratado a lo largo de 20 años de experiencia clínica que, en muchos casos, se pueden dar de manera simultánea.

Once razones para ser infiel

– La monogamia nunca ha sido aceptada. El sujeto nunca ha tenido la intención de ser monógamo. A pesar de haberse casado o haber aceptado un compromiso. Nunca ha querido tener sexo sólo con su pareja. El matrimonio, para él o ella, sería sólo un sacrificio hecho para mantener en el tiempo una relación que consideran satisfactoria. La monogamia para estas personas no es más que una molestia, algo a evitar, más que algo a mantener.

– Nuestra pareja no nos da lo suficiente. Se trata de una razón muy común para ser infiel. El sujeto encuentra que su pareja no le aporta el suficiente amor, el tiempo y la atención que considera adecuadas, y que sí reciben la familia del cónyuge, los niños o el trabajo. Muchas veces estas personas no son conscientes de sus necesidades emocionales, no lo hablan con su pareja y, finalmente, acaban siendo infieles.

– Creemos que el amor ha desaparecido. El sujeto infiel percibe erróneamente que el amor se ha acabado en la relación, porque ya no se da la intensidad sexual y romántica propia de los primeros pasos en una relación. La realidad es que, en las parejas sanas, a medida que pasa el tiempo el amor se transforma en mayor compromiso, intimidad y confianza.

– Existe un vacío emocional. Si la relación es insatisfactoria lo más normal es que, antes o después, uno de sus miembros acabe siendo infiel. Máxime si los problemas de la pareja hacen a una de las dos personas alejarse del resto de personas cercanas o amigos. El sexo y el romance se utilizan para llenar un vacío emocional.

– Sabemos que vamos a dejar a nuestra pareja, pero queremos tener a alguien en la recámara. Así de simple. Antes de enfrentar la realidad y decirle a nuestra pareja que para nosotros la relación ha terminado, buscamos a un suplente, para poder reemplazar a nuestro compañero en cuanto se haya tomado la decisión. Muchas veces esto se hace de manera inconsciente, pero se hace.

– Nos sentimos inseguros. La persona infiel se siente en inferioridad de condiciones respecto a su pareja: más viejo, más feo, con menos dinero… La infidelidad sirve para reafirmar su valor en el mercado amoroso, subir la autoestima al considerarse deseable. El problema es que las infidelidades causadas por este motivo no suelen ser meditadas, y el arrepentimiento está a la vuelta de la esquina.

– Nos aburrimos. Aunque la relación pueda ser en términos generales satisfactoria, en algún momento simplemente una de las partes se aburre y quiere probar algo especial. Encuentra un placer misterioso e intenso en una relación secreta.

– “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Esto suele ir unido a cualquiera de los otros motivos. Pensamos que mientras no nos pillen no estamos haciendo daño a nadie. El problema es que, tarde o temprano, te acaban pillando.

– Queremos tomar represalias. Algunas personas engañan sólo como venganza por un comportamiento de su pareja que consideran injusto. Quizás como sospecha de una infidelidad de la otra parte, antes de comunicar nada, preferimos ser nosotros también infieles.

– Tenemos un trauma no resuelto. Según numerosos estudios, las personas que han sufrido en la infancia algún tipo de trauma como un abandono emocional, maltrato físico o abuso sexual son más propensas a ser infieles respecto a sus parejas. Tal como explica Cañamares, la fidelidad también se educa: “Se es más infiel si se han visto determinados comportamientos en el entorno familiar. No sólo infidelidades de tus padres, sino también con el resto de familiares o amistades”.

– Tenemos expectativas irracionales de lo que nuestro cónyuge debe ofrecer. Estas personas esperan que sus parejas les concedan todo lo que piden, y cumplan todas sus necesidades. Cuando sus parejas, inevitablemente, fallan, sienten que la infidelidad está justificada. En estos casos, tal como cuenta Cañamares, la educación también juega un papel esencial: “Los niños mimados son más propensos a ser infieles, pues no han aprendido a sobreponer sus deseos”.

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Ni contigo, ni sin ti.

Psicólogos en Gijón.

Estamos en febrero, por excelencia, el mes del amor. Una simple ojeada al calendario es suficiente para que todos, o casi todos, caigamos en la cuenta de que el día 14 hay algo que conmemorar. Las personas, la sociedad en general, somos muy dadas a hacer este tipo de cosas.  Seleccionamos un día y lo marcamos como distintivo, con la intención de que sea él quien nos recuerde lo que en realidad nosotros no deberíamos olvidar.  Precisamente en la línea de hacernos recordar,  y a propósito de ese día, podemos utilizar febrero como un pretexto para hacer balance de nuestra relación de pareja, del significado del verbo amor y de la palabra amar.

La rutina, el día a día de una pareja y la cotidianidad son capaces de enmascarar temporalmente realidades que poco a poco afloran. Nunca es mala idea pararse y reflexionar: ¿Tenemos más discusiones que buenos momentos? ¿Nos separan más cosas de las que nos unen? ¿Sigue existiendo aquello que nos enamoró? ¿Cumple mi relación las expectativas que tengo de una vida en pareja? ¿Encaja esta persona en mi proyecto futuro? ¿Tengo la convicción de querer compartir con él/ella el resto de mis días? Contestando a estas preguntas, y a otras muchas que podemos hacernos, no es extraño generar en nosotros sensaciones de duda al caer en ciertas contradicciones; me gusta, pero no me llena; le quiero, pero no me hace feliz. Dudar, experimentar sensaciones de duda, es una característica intrínsecamente humana. Desgranando su significado, podríamos decir que la palabra duda expresa vacilación o falta de determinación ante varias posibilidades de elección o dicho más vulgarmente, dudar no es otra cosa que no estar seguro de aquello de lo que se duda. No necesariamente es algo malo, de hecho puede ser incluso todo lo contrario. Grandes avances o grandes cambios han surgido inicialmente de una mente que se atrevió a dudar, ejemplo de ello es Descartes y su duda metódica. Pero, ¿Y aplicado al amor? Seguramente dentro de este contexto, muchos de vosotros habréis oído alguna vez aquello de “si dudas es que no”. Son muchos los autores que se han pronunciado acerca de esto; Khalil Gibran afirmaba en su sabiduría: “El amor y la duda jamás se han llevado bien” o más directo y a la cabeza “si dudas de que le quieres, no le quieres”.

Las parejas tienen su propio ciclo vital, evolucionan y pasan por diferentes etapas, al igual que los individuos que la integran. Cuando comienza una relación somos uno, no hay resquicios ni diferencias. En esta etapa simbiótica nadie quiere romper el globo rosa. Todo nos parece bien. Después surgen, inevitablemente, las primeras decepciones; el otro no es tan alma gemela, lo bajamos del pedestal y él nos baja a nosotros. Se acabó el mundo rosa. Para las parejas sólidas, éste es un proceso gradual, donde se valoran las diferencias y las similitudes, se redescubre el gusto por los espacios propios y se aprende a negociar y pactar. Las parejas ni contigo ni sin ti, se atascan en este punto.

Muchas veces nos cuesta admitir que nos hemos equivocado, nos cuesta aceptar que eso que tenemos delante de los ojos no es aquello con lo que algún día soñamos. Puede que haya muchas cosas que nos mantengan apegados a la relación, puede que existan incluso vínculos que no nos atrevemos a romper, pero ¿de qué sirve vivir eternamente con la esperanza de que esa persona se convierta en lo que nosotros queremos que sea? Podemos autoengañarnos, podemos posponer la decisión a mañana, podemos esperar que de nuevo luzca el sol; claro que podemos y seguramente lo haremos, pero mientras tanto, mientras dudas, grábate a fuego una frase firmada por Buda: “tres cosas no pueden ser ocultadas por mucho tiempo: el sol, la luna y la verdad”.

Volver a empezar: Síndrome del nido vacío

Psicólogos en Gijón.

Carolina estaba triste y, a la vez, contenta. Su hijo pequeño, Pablo, se había ido a vivir con su novia. Tenía 28 años y, aunque todavía no se dedicaba a lo que había estudiado, había conseguido trabajo en una tienda de ropa. Su novia, es monitora en un gimnasio. Con las dificultades que tienen los jóvenes para emanciparse, Carolina se alegraba por él. Pero ahora la casa estaba en silencio. Había tranquilidad, quizás demasiada. Carolina echaba de menos el sonido de la música, hacer la comida para alguien e incluso encontrar el baño desordenado.

Unos días antes de que se fuera, su marido y ella organizaron una fiesta de despedida a Pablo para desearle suerte en su nueva vida. La fiesta de despedida era una forma de mostrar a su hijo la confianza que tenía en él y  darle la oportunidad de irse de la casa familiar con alegría y sin culpa. Al terminar la fiesta y después de recoger, Carolina llora desesperadamente en la soledad de su habitación ante la simple idea de imaginarse como será mañana la vida sin él en casa.

Este texto refleja una situación por la que pasan una inmensa mayoría de las parejas. La salida de los hijos del hogar familiar, y con ella, la vuelta a reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestras parejas, y con lo que éramos. En muchas de estas ocasiones, los padres, y en general las madres, se enfrentan a un conjunto de sentimientos negativos (tristeza, vacío, soledad, melancolía…) conocido como síndrome del “nido vacío”. Estas sensaciones son descritos por una gran parte de personas que acuden a nuestro Centro Patricia Prendes de Gijón para recibir apoyo psicológico que les ayude a afrontar esta nueva etapa. Con independencia de que cada proceso es individual y cada circunstancia única, estas son algunas claves que pueden ayudar a afrontarlo:

  • Normaliza tus emociones. Obtener información acerca del síndrome te ayudará a entenderlo mejor, evitando asustarte por las sensaciones que experimentes logrando así no psicopatologizar un hecho que, en un primer momento –echar de menos al ausente–, se considera absolutamente normal.
  • Tu rol de madre o padre continúa, con independencia de que tus hijos vivan o no en casa, por lo que, junto a ellos, busca otra manera de satisfacerlo que beneficie a ambas partes (por ejemplo colaborando con las necesidades que puedan tener en su nueva vida independiente, etcétera).
  • Busca nuevos roles o actividades en tu vida dedicando tiempo a eso que tanto te hubiera gustado hacer y has tenido que dejar de lado por el cuidado de la familia.
  • Visita a tus hijos con frecuencia y que ellos también te visiten a ti. Es bueno establecer momentos en los que la familia se reúna de forma periódica en el hogar. La frecuencia puede variar en función de las necesidades y costumbres, y de la distancia entre los domicilios. Recuerda que no es tan importante la cantidad como la calidad y el deseo de mantener estos encuentros.
  • Disfruta de tu relación de pareja si aún contáis con teneros el uno al otro, disfrutad de estos nuevos momentos de intimidad (podéis viajar, salir con otras personas de vuestra edad con las que compartáis aficiones, apuntaros a actividades en común, etcétera).
  • Mantén el contacto con tus hijos tanto como necesites, pero respetando también su independencia e intimidad.

La separación de los hijos será un acontecimiento feliz si se acepta el derecho que tienen a su libertad y la necesidad que nosotros tenemos de la nuestra. Los hijos serán libres si no dependen demasiado de nuestra opinión para decidir sobre sus opciones vitales; si sus creencias no son idénticas a las nuestras; si sus aspiraciones no reflejan exactamente lo que queríamos que fueran. Si sucede todo esto, podemos estar contentos porque entonces son seres humanos autónomos que piensan por su cuenta, que es lo que persigue una buena educación.

Sí, hay vida después del divorcio.

Psicólogos en Gijón.

Según las encuestas, España es uno de los países con mayor tasa de divorcios. Por eso, no es de extrañar que en los últimos tiempos en nuestro Centro Psicológico de Gijón recibamos un gran número de parejas que acuden a terapia con el fin de solucionar sus diferencias o bien, una vez decidida la separación, “aprender” a encauzar sus vidas.

Son múltiples e innumerables las razones que llevan a una pareja a la ruptura, desde la falta de comunicación hasta la incompatibilidad de caracteres, pasando por los celos y las infidelidades. Conocer de cerca aquellos motivos que han ocasionado el fin de una relación es clave para encajar la separación y superarla.

En el marco de la cultura occidental arrastramos la idea del amor romántico, una unión sólida y para toda la vida, inculcada en la sociedad desde la más tierna infancia. Sin embargo, nadie nos enseña qué hacer si la relación no funciona y llega a su fin.

Empezar de nuevo es uno de los mayores miedos del ser humano. Por hacer una comparación, el divorcio es similar a un proceso de duelo, y por lo general se vive de la misma manera. Debemos considerar que pasaremos por diferentes etapas que van desde la negación, el enojo, la fantasía, el rencor y la depresión. Si entendemos que se vivirá este proceso , podemos ser capaces de llegar en menor tiempo y de una forma más saludable a la etapa final de aceptación , sin olvidar que el duelo es una cuestión personal, e incluye el perdón de los errores cometidos por uno mismo y también por la otra persona.

En nuestro Centro Psicológico Prendes, fruto de la experiencia en este campo de trabajo, queremos trasmitir la idea de que sí, es posible ser feliz después de una ruptura sentimental, e incluso mantener una relación saludable con aquella persona a la en algún momento decidimos unir nuestras vidas.

No sería correcto ni acertado enumerar los pasos a seguir para alcanzar esa ansiada felicidad, pero con una finalidad más bien reflexiva, dejamos aquí algunas claves.

  • Mantener una relación respetuosa.

El respeto se traduce en responder de una forma adecuada ante las situaciones que se nos presentan. Impide entrar en una lucha de egos que  solo dificulta el crecimiento personal y, en caso de haberlos, el de los hijos. Faltarle el respeto a otra persona, es faltarse el respeto a uno mismo. Si lo haces, deja de hacerlo y, si lo recibes, ya no lo permitas.

  • No lleves las cosas al terreno personal

Uno de los errores más comunes de las personas que llegan a nuestro centro tras una ruptura es pensar que todo lo que hace la ex pareja es para fastidiarlos: creen que el otro solo piensa cómo perjudicarlos y que sus intenciones son siempre negativas. Sin embargo, la gran mayoría de estas cosas son solo suposiciones, la mayoría de las veces poco acertadas. Evita estar observando qué hace tu ex y enfócate en verte a ti mismo: eso es lo importante y en lo que debes invertir tu tiempo.

  • Mejora la comunicación

Mantener una actitud asertiva, evitar sacar a la luz acciones pasadas, dejar de lado rencores y comportamientos vengativos. Acordar de antemano los temas a tratar, y si es necesario, recurrir a un observador externo, que mantenga una posición neutra. En nuestro Centro Psicológico Prendes, en muchos de los casos que atendemos, actuamos como mediadores, solucionando y evitando posibles conflictos.

  • Rompe con el inaceptable sentimiento de propiedad.

En nuestro Centro psicológico, nos encontramos casos de personas que incluso cinco años después del divorcio siguen refiriéndose a su ex pareja como “mi marido” o “mi mujer”. Acepta que ha llegado el final de la relación, y un paso para conseguirlo es cambiar el lenguaje que utilizamos. Tampoco olvides que las personas no somos objetos, no pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece.

  • Emprende proyectos

Es habitual, durante el proceso de divorcio, creer que no somos capaces de continuar con nuestra vida, pero en realidad sucede lo contrario. Inicia nuevos proyectos, sigue con los que tenías, cambia tus rutinas para adaptarlas a las nuevas circunstancias y, principalmente, evita curiosear con el fin de saber  qué está haciendo o dejando de hacer el otro. Regálate nuevas oportunidades de éxito y de fracaso.

  • Protege lo más importante: tus hijos.

Los menores no tienen ninguna culpa de los problemas de los adultos. Tras una ruptura debes mejorar la calidad del tiempo que pasas con tus hijos y adaptarte a sus necesidades. No olvides que no son más tuyos que del otro. Evita en todo caso hablar mal de tu ex pareja. Según su nivel de desarrollo, habla con ellos de la situación y los acuerdos a los que habéis llegado. Como profesionales, trabajamos directamente con los menores, ayudándoles a entender los cambios ocurridos en la unidad familiar.

  • La vida sigue

Mantener una actitud positiva es fundamental para evolucionar a una mejor calidad de vida personal, familiar y social. Crecemos bajo la idea de que un divorcio es algo terrible y puede serlo si tu así lo decides. Intenta cambiar la perspectiva. Desde  este contexto, es importante entender el divorcio como un marco propicio para hacer cosas nuevas, emprender proyectos pendientes, crecer como persona, mejorar como padre, madre o incluso como pareja.

Psicología Infantil
¿Son eficaces los programas contra el bullying?

Psicóloga para niños en Gijón.

El acoso escolar es un gran problema sufrido por muchos niños y adolescentes en todo el mundo . Sean amenazas verbales, intimidación física, presión emocional, o ciberbullying, los problemas de salud mental derivados de ser víctima pueden proyectarse a lo largo de la vida. El bullying ha sido vinculado al abuso de sustancias, la depresión, el suicidio adolescente y problemas con la ley en los intentos de las víctimas de contraatacar a sus agresores.
En los últimos años, muchos países han sancionado leyes conocidas como “antibullying” con el claro propósito de erradicar el acoso del ambiente escolar. Como consecuencia de ellas, se han diseñado programas y protocolos para abordar estas situaciones.

¿Cuán efectivos son estos programas?

Un análisis de estos programas revelan que los sistemas antibullying funcionan mejor para los estudiantes más jóvenes pero, para los estudiantes de 13 años en adelante pueden ser contraproducentes. La mayoría de los estudios indican que los beneficios reales de estos programas pueden ser mínimos y que su impacto general puede no ser tan bueno como las escuelas esperan.

Un nuevo estudio publicado en la revista Psychology of Violence, examina la eficacia de los programas antibullying desde la perspectiva de los mismos estudiantes. Un equipo de investigadores, liderado por Charles E. Cunningham de la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario (Canadá), condujo grupos de discusión de estudiantes que tenían entre 10 y 13 años de edad. Los 38 niños y 59 niñas del estudio fueron ubicados en pequeños grupos de discusión para examinar sus propias impresiones de los programas antibullying y cuán eficaces son en transmitir su mensaje. Todos los estudiantes provenían de escuelas de Ontario y estaban familiarizados con PREVnet (Red de Promoción de Relaciones y Eliminación de la Violencia) y las directrices antibullying de sus propias escuelas. Para alentar a todos los estudiantes a participar, los grupos fueron divididos por edades y género.

LOS ESTUDIOS INDICAN QUE LOS BENEFICIOS REALES DE ESTOS PROGRAMAS PUEDEN SER MÍNIMOS Y QUE SU IMPACTO GENERAL PUEDE NO SER TAN BUENO COMO LAS ESCUELAS ESPERAN

En estos grupos de discusión, los estudiantes reportaron con frecuencia que los pósters y presentaciones usadas por los docentes para educar a los alumnos sobre el bullying no tendían a ser útiles para involucrar a los estudiantes, especialmente si éstos los encontraban aburridos (como cuando una persona simplemente les habla desde el frente del salón). Otro asunto que surgió con frecuencia fue que los presentadores decían la misma cosa una y otra vez, llevando a que los alumnos se desconecten del mensaje con el tiempo.

Los estudiantes también reportaron problemas con mensajes antibullying que categóricamente les decían lo que no debían hacer. Mensajes como “no seas un bully” y “el bullying es malo” a menudo son ignorados por los alumnos que de manera regular enfrentan los desafíos de sus vidas cotidianas. En cuanto a la credibilidad de las personas encargadas de presentar el mensaje antibullying surgieron otros problemas: si el encargado es un profesor o director visto como alguien a quien “no le importa” o que no está dispuesto a ser firme con las sanciones a los bullies, estos no tienen mucha motivación para detenerse. Quienes tienen más probabilidades de ser ignorados son los presentadores que no pertenecen a las escuelas y van específicamente a llevar el mensaje antibullying, ya que los estudiantes no tienen una relación previa con ellos y no tienen modo alguno de juzgar si pueden creerles o no.

La eficacia de los programas antibullying también puede ser socavada de otras formas: como el bullying es, a menudo, visto como algo que sólo afecta a los “niños más jóvenes”, los estudiantes más grandes con frecuencia se muestran aburridos durante la presentación antibullying, algo que los estudiantes más jóvenes ven e imitan. Otros estudiantes, incluidos aquellos propensos a realizar comportamientos de bullying, pueden tratar de interrumpir activamente la presentación ya que el mensaje los incomoda. Incluso después, ellos intentan desacreditar al orador o a la presentación catalogando lo que se dijo como “estúpido.” Muchos de los estudiantes de los grupos de discusión mencionaron haber visto actos de bullying como respuesta directa a las actividades antibullying organizadas por las escuelas.

A la larga, lo que realmente determina si los programas antibullying son eficaces es que tan seguidas en las escuelas son las directrices antibullying. Si no hay suficientes docentes para vigilar o si los estudiantes tienen la sensación de que sus denuncias de bullying no serán creídas o no se hará nada al respecto, es probable que nada cambie. A eso se suma el miedo a las represalias que muchas víctimas de bullying deben soportar si su bully es castigado. Típicamente, los únicos castigos reales que reciben los bullies son suspensión o detención, los cuales usualmente no son efectivos a la hora de hacer sentir más seguros a los alumnos. Esto es especialmente cierto en cuanto a los estudiantes que afrontan hostigamientos por motivos homofóbicos, raciales o sexuales. Excepto en casos extremos, estos estudiantes raramente son expulsados de las escuelas, razón por la cual las víctimas continúan enfrentándose a estos bullies regularmente. La prueba decisiva de los programas antibullying es que tan bien se lidia con esta clase de desafíos.

¿Qué pueden hacer las escuelas para transmitir el mensaje antibullying a los estudiantes?

Basados en su investigación de los grupos de discusión, Charles Cunningham y sus coautores, proponen las siguientes recomendaciones:

Con el propósito de diseñar programas antibullying eficaces, las escuelas necesitan evitar la clase de mensajes negativos que los alumnos tienden a ignorar. Esto significa utilizar mensajes motivacionales más enfocados en lo positivo, dirigidos a alentar a los alumnos a defenderse a sí mismos. Todas las presentaciones antibullying necesitan ser probadas cuidadosamente en estudiantes de diferentes edades para ver cómo responden y deben realizarse los cambios necesarios antes de usarlos masivamente.

Las escuelas necesitan ser más cuidadosas al monitorear comportamientos de bullying, antes y especialmente después de actividades antibullying. Los docentes necesitan ser conscientes de que el bullying puede producirse después de una presentación antibullying, razón por la cual es importante que haya mayor vigilancia y deben alentar a los estudiantes a involucrarse tanto como puedan.

MENSAJES COMO “NO SEAS UN BULLY” Y “EL BULLYING ES MALO” A MENUDO SON IGNORADOS

Cualquier reporte de bullying necesita ser tratado tan prontamente como sea posible para alentar a los estudiantes a denunciar cuando son acosados. Además, las escuelas deben responder a las quejas de bullying de manera justa e imparcial. Los estudiantes necesitan ver que cualquier clase de bullying tiene consecuencias reales y que las víctimas de bullying serán protegidas.

Los Ministerios de Educación y directivos de las escuelas deben asegurar que los docentes y personal escolar cuenten con los recursos necesarios para perseguir las denuncias de bullying. Ya que muchos docentes se quejan de que las demandas del trabajo los hacen menos capaces de lidiar con el bullying, las escuelas necesitan reconocer que las actividades anti bullying tomen prioridad frente a otras responsabilidades de los docentes.

Muchos de los acosos sexistas, homofóbicos y racistas que varios de los estudiantes experimentan son con frecuencia ignorados por las escuelas, especialmente si reflejan actitudes encontradas en la comunidad en general. A ello se suman los nuevos medios de acoso como el ciberbullying, que se ha convertido en un gran problema especialmente porque muchas de estas cosas pueden hacerse de manera anónima. Las víctimas del bullying y los mismos bullies necesitan aprender que esta clase de intimidación no será tolerada. Ignorar el problema no lo hará desaparecer.

Terapias psicológicas para niños en Gijón

¿Por qué finges los orgasmos?

Sexóloga en Gijón

La disfunción sexual orgásmica o anorgasmia es un problema más extendido de lo que habitualmente se cree. Estadísticamente entre un 10 y un 15 % de las mujeres no han experimentado nunca un orgasmo. Este porcentaje se eleva cuando se trata de referir dificultades para alcanzar el orgasmo con la frecuencia o duración deseada, hasta cerca del 50 %.

Las causas de esta disfunción son múltiples abarcando desde traumas previos como haber sufrido una violación o abusos sexuales, hasta la fatiga y el estrés, pasando por condicionantes morales que impiden o dificultan un desenvolvimiento ordinario en las relaciones sexuales.

Hay que tener en cuenta que a veces, más que psicológicas, las causas de la anorgasmia pueden ser meramente físiológicas, debidas a tratamientos con  medicamentos tan comunes como la flouxetina (Prozac), paroxetina (Paxil) y sertralina (Zoloft), habituales en el tratamiento de la depresión, pero que pueden tener incidencia en la inhibición de la respuesta sexual a pesar de recibir una adecuada estimulación.

En el área de sexología, Patricia Prendes así como muchos otros profesionales psicólogos en Gijón ofrece tratamientos especialmente dirigidos a mujeres con este problema.

Un adecuado estudio de los factores psicológicos presentes permitirá realizar un diagnóstico adecuado y establecer un tratamiento tendente a recuperar la plena satisfacción en la actividad sexual. A menudo, una orientación profesional adecuada en el proceso de aprendizaje a través de la autoestimulación, o el conocimiento de lo que puede aportar una oportuna estimulación del clítoris en la actividad sexual, pueden ser determinantes para superar una situación tan frustrante para la mujer y fuente de potenciales conflictos de pareja.

En otras ocasiones los factores psicológicos son más profundos o están ligados entre sí o con factores predominante físicos. Un tratamiento basado en el autoconocimiento y una adecuada comunicación con la pareja, unido a la realización de ejercicios Kegel para practicar la contracción y relajación pélvica, suelen ser el eje alrededor del que se estructure una terapia efectiva.

 Sexóloga en Gijón

¿Estás sufriendo maltrato verbal?

Nuestro grupo de psicólogos en Gijón os invita en esta ocasión a que os plantéis una serie de preguntas que os ayudarán a descubrir más sobre vuestra relación de pareja. Si la contestación a éstas es mayoritariamente positiva seguramente estás manteniendo una relación con una persona verbalmente abusiva.

  • ¿Piensas que estar enamorada/o justifica el soportar sus terribles insultos?
  • ¿Tienes miedo de exponer tus comentarios delante de tu pareja?
  • ¿Disculpas sus malos modos, sus humillaciones y sus silencios?
  • ¿Crees que tu pareja puede cambiar si modificas tus comportamientos?
  • ¿Piensas que eres lo que dicen sus insultos?

Si has llegado a odiarte, a pensar que tu pareja tiene razón y a sentirte emocionalmente derrotada/o, seguramente tu pareja sea verbalmente abusiva y estés siendo víctima del maltrato. Tu autoestima, tu felicidad y tu identidad personal corren peligro.
Os aconsejamos en este caso, ser honestos con vuestra situación y buscar ayuda.
Nuestro centro psicológico en Gijòn os ofrece diferentes recursos para ayudaros.
Desde la absoluta discreción y profesionalidad podemos trabajar con vosotros para liberaros emocionalmente de esa situación y reparar el daño que os están causando.

Os ayudamos desde aquí a reflexionar compartiendo estas preguntas que el doctor John D. Moore, Psicólogo, profesor de psicología y ciencias de la salud en la American Public University plantea a sus pacientes para conocer su estado emocional.

¿Cómo puedes saber si estás sufriendo el síndrome del abuso verbal?
Considera las doce características siguientes y compáralas con tu situación.
1. Debido al constante abuso verbal de tu pareja hacia ti, tienes una autoestima muy baja y te criticas a ti mismo cada vez más.
2. Debido a que has unido tu felicidad a tu pareja y tienes miedo a que te deje si no te comportas como desea.
3. A menudo, las palabras despectivas que te dirige van acompañadas de otras conductas abusivas, como la negligencia emocional, humillación o actos violentos. Esto a menudo te hace sentir soledad y aislamiento.
4. Revisas tus palabras y acciones, temiendo la posibilidad de abuso presente o futuro.
5. Debido a que repetidas veces te ha menospreciado con palabras comienzas a pensar que tal vez sea cierto.
6. Debido a que se enfada cada vez que pasas tiempo con amistades o familiares, te has aislado y alejado emocionalmente de personas que una vez fueron importantes para ti.
7. En un intento de manejar el sufrimiento que padeces, puedes recurrir a la comida, el alcohol, las drogas u otras sustancias para aliviar el dolor.
8. Sintiendo que estás en un constante estado de estrés, puedes tener dolores de espalda inexplicables. Puedes padecer también trastornos gastrointestinales, incluyendo el reflujo gástrico, estreñimiento, diarrea o malestar general en el estómago.
9. Has perdido interés en cosas que una vez fueron importantes en tu vida.
10. Intentas convertirte en su consejera o terapeuta.
11. Debido a que no eres capaz de controlar sus conductas, intentas controlar a otros, lo que da lugar a respuestas airadas.
12. Generalmente te sientes físicamente exhausta/o, y a veces encuentras difícil llevar a cabo tus actividades diarias.

Pautas para superar una ruptura

Sabemos que no es una situación fácil, por eso desde nuestro centro psicológico de Gijón compartimos algunas pautas que ayuden a superar las rupturas sentimentales:

-Permítete estar triste, sentir y asumir la pérdida sin forzarte a un desgaste emocional intentando aparentar que todo está bien.

-No dejes que la tristeza llene tu vida, mantente ocupado, realizando nuevas actividades, dedicando tiempo a tus aficiones o practicando algún deporte. Queda con la gente cercana, cuéntales cómo te sientes, pero no permitas que la conversación principal gire únicamente entorno a la ruptura.

-No olvides que tu vida está compuesta de muchas cosas y personas, que la vida es mucho más que una relación de pareja y no se queda vacía cuando existe una ruptura.

-Recuerda que sólo es una etapa, que podrás soportar, y que el tiempo ayudará a superarlo. No dramatices. Si sabes mirar el lado positivo de la vida serás más feliz.

Si después de transcurrir un cierto tiempo no consigues recupérate no dudes en contactar con un psicólogo que te ayude a interpretar y superar esta situación.

¿Qué nos lleva a ser infieles?

Queremos compartir con vosotros una temática que habitualmente nos plantean nuestros pacientes de nuestro centro de psicología en Gijón.

“Le ha vuelto a ser infiel”. ¿Cuántas veces habremos oído esta frase? No hay reunión de amigos, comidas o tardes de café donde de una u otra manera no se acabe hablando de este tema, tan antiguo como actual. En nuestro centro de psicología de Gijón llega el dato de que casi el 45% de las personas reconoce haber sido infiel alguna vez.

Probablemente no sea del todo acertado enumerar las razones que llevan a alguien a cometer una infidelidad igual que el que recita la plantilla de su equipo de fútbol, pero lo cierto es, que aunque los motivos sean variados y cada caso tenga componentes específicos, en las consultas se repiten una y otra vez las mismas razones.

El primer paso antes de analizar qué nos ha llevado a cometer una infidelidad, o más interesante aún, por qué nos han sido infieles, es establecer qué se considera una traición dentro de una pareja, porque a fin de cuentas, ese es el fondo de la cuestión, la traición a la confianza, pilar básico de cualquier relación sentimental. Ya lo dijo el psicólogo Sternberg en su teoría triangular del amor, tres son los elementos que lo componen: la intimidad, la pasión y el compromiso, y es precisamente este último el que más se resiente ante una infidelidad.

No cabe duda que las claves y los límites sobre los que se sustenta una pareja son cosa de dos, pero al margen de las peculiaridades, que las hay, existen verdaderas cláusulas que son universales, y mantener relaciones sexuales con otra persona, es casi a todos los ojos una de ellas.

Robert Weiss, uno de los psicoterapeutas estadounidense más reputado, ha publicado una lista con los motivos psicológicos, si es que pueden llamarse así, que subyacen a una infidelidad.

– A la base de todos ellos, reside una idea que nos ha perseguido desde los ancestrales de la historia; el ser humano nunca ha tenido la intención de ser monógamo. Independientemente de aceptar un compromiso o tomar la firme decisión de formar una familia, nunca se ha planteado tener una única pareja sexual.

– Otra de las razones, es tener la sensación de que nuestra pareja no nos da lo suficiente. Ni el suficiente amor, ni la suficiente dedicación ni el suficiente tiempo.

– Creer que el amor ha desaparecido. Un error habitual es que tendemos a no aceptar ni tampoco asumir, que en la parejas sanas a medida que pasa el tiempo, el amor inicial se va transformando en mayor compromiso, intimidad y confianza, y lo mismo pasa con la intensidad sexual y romántica, que no se dé de igual manera que los primeros meses, no significa que haya desaparecido.

– Existe un vacío emocional. Cuando la relación es insatisfactoria, tarde o temprano, uno de los miembros acabará siendo infiel. El sexo y también el romance, sirven para llenar ese vacío.

– Sabemos que nuestra relación ha terminado, pero necesitamos tener un sustituto. A veces lo hacemos incluso de manera inconsciente, pero lo cierto es que hace la ruptura más fácil.

– Nos ha invadido el aburrimiento. Es uno de los grandes enemigos de las relaciones y por lo general no nos han enseñado a tolerarlo, por lo que podemos acabar buscando esas sensaciones perdidas, en una nueva relación.

Psicólogos en Gijón

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