image Afrontar la Navidad con una silla vacía image Ni contigo, ni sin ti.

Problemas con familiares: cómo afrontarlos.

Psicólogos en Gijón.

Personas egoístas, que solo piensan en sí mismas, que nos manipulan y juegan con nuestras emociones. Todos tenemos a alguien en nuestro entorno con estas características, un hecho que puede afectar notablemente a nuestra calidad de vida. Pero, ¿qué pasa cuando nos unen a ella lazos familiares? ¿Qué ocurre cuando esa persona es nuestra madre o nuestro hermano?

La familia es uno de los escenarios más comunes en los que se vienen a dar las relaciones tóxicas, siendo  esta situación más dura que en otros contextos porque no se pueden eludir. Es una obviedad que resulta más fácil poner punto y final a la relación con tu pareja o tu amigo que hacerlo con un familiar cercano. La familia nos viene impuesta y no podemos elegirla, lo que implica aceptar el hecho de que aunque somos personas independientes y plurales, hay ciertas normas a las que estamos sujetos debido a nuestro papel dentro del núcleo familiar.

En el Centro Psicológico Patricia Prendes, llevamos tiempo ayudando a las personas a tratar de solucionar estos problemas.  Por medio de la Terapia Familiar buscamos soluciones al conflicto, aumentando el respeto de cada miembro como individuo y  favoreciendo la compresión mutua, propiciando, si es necesario, apoyo emocional. Desarrollamos actividades de cohesión familiar y estrategias de comunicación eficaz, todas ellas encaminadas a mejorar el funcionamiento de la familia como grupo y el de cada miembro de manera individual.

Fruto de la experiencia, conocemos la importancia de poner en marcha unos principios que aunque parezcan obvios, no siempre los aplicamos. Hacer frente a conflictos familiares es un proceso duro y emocionalmente costoso, pero si  te sientes capaz de poder gestionar esta situación, aquí te dejamos algunas claves:

  1. Ponernos en el lugar del otro: empatía.

Esto no significa que nos sometamos a sus deseos y tengamos que ceder cuando no quereros hacerlo pero sí implica mantener una disposición a escuchar y considerar lo que nos tienen que decir. Es importante que nos preparemos para aceptar la posibilidad de no llegar a un acuerdo sobre lo que nos estamos pidiendo. En este caso, debe existir un pacto de respeto al desacuerdo para facilitar la convivencia. Esto es: tú quieres algo que no es compatible con lo que yo deseo, aceptémoslo y sigamos.

  1. Respetar la intimidad, el espacio y el tiempo de cada relación.

En este sentido debemos aceptar que el “No” sea la respuesta y conseguir tolerar la frustración. Se suele decir que donde hay confianza da asco pero esto es algo que no podemos permitir, el exceso de confianza y de intromisión da lugar a los mayores conflictos familiares conocidos.

  1. Ser respetuoso y mantener las formas.

A la hora de cuidar cualquier relación, es muy importante que no digamos lo primero que nos venga a la mente y que le pasemos el filtro de la educación y el respeto. Es probable que una gran parte de nosotros tenga un familiar cercano que se piensa que puede decir todo cuanto le venga a la mente y que sus percepciones y opiniones están por encima de cualquiera. Esto puede crear muchos conflictos por lo que es importante que tomemos distancia en las situaciones y pongamos límites de forma calmada, respondiendo que lo que dice está causando dolor emocional.

  1. Ser asertivos.

Es tan simple como manifestar un “no puedo”, un “no quiero”, un “no estoy de acuerdo”. Es importante sentirse seguro de uno mismo y hacer uso de nuestra capacidad de elección. Además, las palabras que menos puertas cierran son “por favor” y “gracias”. Aunque estemos en familia sigue siendo de gran importancia su uso. Expresamos consideración y amabilidad, pues mostramos respeto por el tiempo y el esfuerzo ante una petición o un favor.

  1. Ser pacientes.

Ser impaciente hace que seamos más impulsivos y, por tanto, tendemos a ser irreflexivos en nuestras decisiones. La capacidad de esperar y de pensar antes de actuar es uno de los principios más importantes que deben guiar nuestras relaciones, en especial las familiares. Puede ocurrir que no podamos solventar las dificultades que acompañan a una agotadora relación familiar tóxica, por lo que a veces se hace inevitable tomar una decisión y asumir consecuencias que pueden ser verdaderamente nefastas para el núcleo familiar. Ante todo, hay que mantener la cordura y valorar mucho la situación, teniendo en cuenta que tenemos un límite mental y físico que no conviene sobrepasar.

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