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¿Qué nos lleva a ser infieles?

Queremos compartir con vosotros una temática que habitualmente nos plantean nuestros pacientes de nuestro centro de psicología en Gijón.

“Le ha vuelto a ser infiel”. ¿Cuántas veces habremos oído esta frase? No hay reunión de amigos, comidas o tardes de café donde de una u otra manera no se acabe hablando de este tema, tan antiguo como actual. En nuestro centro de psicología de Gijón llega el dato de que casi el 45% de las personas reconoce haber sido infiel alguna vez.

Probablemente no sea del todo acertado enumerar las razones que llevan a alguien a cometer una infidelidad igual que el que recita la plantilla de su equipo de fútbol, pero lo cierto es, que aunque los motivos sean variados y cada caso tenga componentes específicos, en las consultas se repiten una y otra vez las mismas razones.

El primer paso antes de analizar qué nos ha llevado a cometer una infidelidad, o más interesante aún, por qué nos han sido infieles, es establecer qué se considera una traición dentro de una pareja, porque a fin de cuentas, ese es el fondo de la cuestión, la traición a la confianza, pilar básico de cualquier relación sentimental. Ya lo dijo el psicólogo Sternberg en su teoría triangular del amor, tres son los elementos que lo componen: la intimidad, la pasión y el compromiso, y es precisamente este último el que más se resiente ante una infidelidad.

No cabe duda que las claves y los límites sobre los que se sustenta una pareja son cosa de dos, pero al margen de las peculiaridades, que las hay, existen verdaderas cláusulas que son universales, y mantener relaciones sexuales con otra persona, es casi a todos los ojos una de ellas.

Robert Weiss, uno de los psicoterapeutas estadounidense más reputado, ha publicado una lista con los motivos psicológicos, si es que pueden llamarse así, que subyacen a una infidelidad.

– A la base de todos ellos, reside una idea que nos ha perseguido desde los ancestrales de la historia; el ser humano nunca ha tenido la intención de ser monógamo. Independientemente de aceptar un compromiso o tomar la firme decisión de formar una familia, nunca se ha planteado tener una única pareja sexual.

– Otra de las razones, es tener la sensación de que nuestra pareja no nos da lo suficiente. Ni el suficiente amor, ni la suficiente dedicación ni el suficiente tiempo.

– Creer que el amor ha desaparecido. Un error habitual es que tendemos a no aceptar ni tampoco asumir, que en la parejas sanas a medida que pasa el tiempo, el amor inicial se va transformando en mayor compromiso, intimidad y confianza, y lo mismo pasa con la intensidad sexual y romántica, que no se dé de igual manera que los primeros meses, no significa que haya desaparecido.

– Existe un vacío emocional. Cuando la relación es insatisfactoria, tarde o temprano, uno de los miembros acabará siendo infiel. El sexo y también el romance, sirven para llenar ese vacío.

– Sabemos que nuestra relación ha terminado, pero necesitamos tener un sustituto. A veces lo hacemos incluso de manera inconsciente, pero lo cierto es que hace la ruptura más fácil.

– Nos ha invadido el aburrimiento. Es uno de los grandes enemigos de las relaciones y por lo general no nos han enseñado a tolerarlo, por lo que podemos acabar buscando esas sensaciones perdidas, en una nueva relación.

Psicólogos en Gijón

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